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Estimado hermano en Cristo, actualmente se oyen en televisión, radio, internet, Facebook... muchas frases que parecen muy cristianas y llenas de amor como:

 

  • ¿Quiénes somos nosotros para pretender juzgar la vida de aquella persona?
  • Sólo Dios tiene potestad sobre aquello de juzgar, nadie más, el hacerlo es una actitud de soberbia.
  • ¿Cómo es que siempre olvidan las palabras de nuestro señor Jesucristo "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra"?
  • ¿Cómo podemos juzgar cuando nunca llegaremos a ser dignos de ello?
  • Soy heterosexual y católica, pero no cerrada ante la humanidad ni el amor y respeto al prójimo como lo dicen los mandamientos. No juzguemos.
  • El amor no tiene fronteras y si dos personas se aman, nada importa que sean del mismo sexo. No los juzguemos, pues Dios no quiere que lo hagamos.

 

En realidad todas estas frase y otras se “oyen muy bonitas” per son eufemismos, es decir, palabras o frases que se escuchan bien pero que esconden la verdad.

 

Frases que son políticamente bien aceptadas por la mayoría, pero que no son realmente cristianas en este caso.

 

Estarás pensando en este momento que cuál error o fallas hay en estas ideas o frases de “no juzgar” que suenan bien cristianas, correctas y católicas pero que en realidad no lo son y te lo respondo a continuación.

 

 

  1. Usemos el sentido común y te darás cuenta que todos “Juzgamos”.

Algunos dicen, y con mucha razón, que una de las grandes debilidades del mundo moderno es la pérdida del sentido común. Es decir, no hace falta ni investigar o analizar mucho para darnos cuenta de errores muy comunes si usamos nuestra capacidad racional para distinguir las cosas buenas de las malas y las verdaderas de las falsas.

 

En este caso, si te pones a pensar solamente unos segundos, nota que las personas que le dicen a otros que no hay que juzgar a nadie ellos mismos ya están juzgando a otros.

 

Así de sencillo, por un lado gritan “no juzguemos a los homosexuales ni a nadie” y al mismo tiempo ellos ya han emitido un juicio, osea que ya han juzgado, que los que piensan diferente que ellos están mal.

La verdad es que si usamos el sentido común descubriremos rápidamente que los que dicen ‘Dios no quiere que juzguemos’ son lo primeros en juzgar al rechazar a quienes opinan diferente.

Con que razón el sentido común es el gran abandonado, de nuestro tiempo.

 

Además, todos sin excepción, católicos o no católicos a diario juzgamos miles de situaciones. Piénsalo unos segundo de nuevo. Usa tu sentido común y verás que:

-      Juzgamos o emitimos un juicio moral cuando tomamos la decisión de no mirar determinada película.

-      Cuando consideramos incorrecto el racismo disfrazado.

-      Cuando le decimos a nuestros hijos que no hagan ciertas cosas malas estamos juzgando.

-      Cuando un homosexual dice que son homofóbicos los que no están de acuerdo con su forma de actuar, también ellos están juzgando a los demás.

-      En el momento de ir a ‘votar’ ya estamos juzgando de nuevo quien representa más nuestra forma de pensar o nuestros valores.

-      Cuando una mujer dice que se apoye a grupos proabortistas ya está juzgando mal a quienes apoyan a los que están a favor de la vida.

-      Cuando miembros de grupos LGBT se manifiestan a favor del orgullo gay, ya ellos están juzgando que si no se les apoya estamos mal.

 

Así podríamos pasarnos horas enteras descubriendo que tan solo con usar el sentido común esa idea o frase bonita de “no juzgar a nadie” es mas falsa que un billete de seis dólares.

 

No seamos ingenuos.

Esas ideas o frases bonitas de que los católicos no debemos juzgar nada ni a nadie tal como el Papa Francisco lo dijo es un cuento chino y una pésima interpretación de las palabras del Papa y de Jesucristo cuando dijo que no juzgáramos.

 

Lo que Jesucristo quiso decir con eso, y el Papa también, es que no condenemos a las personas pues el juicio interno y definitivo solamente le corresponde a Dios.

 

Condenar no, Juzgar sí. Juzgar de manera justa y correcta y sabiendo que no entramos en la conciencia de la persona. Es decir, juzgamos lo que vemos mas no lo que no vemos como decía san Agustín. En el fuero interno solo Dios y cada persona lo saben.

 

Todos juzgamos, pero a nosotros, como cristianos que somos, lo que debe importarnos en primer lugar es que al tomar decisiones morales, o sea juzgar, lo hagamos al estilo cristiano y de acuerdo a las enseñanzas del evangelio que cristo vino a traernos.

 

Hermano. Todo eso es imposible lograrlo si no estudiamos la biblia; el catecismo universal de la Iglesia; conocemos en serio la Tradición apostólica y todo eso unido a una relación personal con Jesucristo que por medio de su Espíritu ilumina nuestra mente y corazón.

 

Nuestra misión es juzgar todo cristianamente para así discernir y no tomar las ideas mundanas de ver el pecado como algo bueno, incluyendo la práctica de la homosexualidad; el aborto provocado, la llamada Eutanasia etc. Eso es lo que se hace en éste y otros sitios que tenemos.

 

 

2.- En la Iglesia católica, diariamente se “juzga”.

¡Calma! Que no panda el cúnico’ como dice el chapulín colorado.

 

Antes de que alguno se ‘rompa las vestiduras’ escandalizado primero analicemos por favor lo que comento en seguida y así confirmaremos algo tan sencillo y común... pero que muchos desconocen o no se han puesto a pensar dejándose llevar por “frases bonitas” que el mundo ofrece.

 

¡Síganme los buenos! y comprobémoslo:

  •        En la casa de una familia católica cuando cualquiera de sus miembros decide hacer lo que agrada a Dios y no lo que agrada al mundo. Está juzgando que cosa es mala y quienes hacen cosas malas.
  •        En la parroquia cuando un párroco decide suspender a algún grupo porque están usando mal los fondos económicos de la iglesia. Se juzga a los responsables que lo hicieron y está bien pues debe hacerse.
  •        En las diócesis, cuando no aprueban que algunos predicadores no ingresen porque no tienen sus cartas de recomendación en orden o hay algo incorrecto en la vida de la persona, también emiten un juicio moral. Es correcto, adecuado y válido.
  •        En el Vaticano, cuando por medio de alguno de sus dicasterios deciden aplicar la disciplina a sacerdotes que han cometido delitos contra la fe o la moral como el caso del llamado ‘Padre Gofo’ el cual aceptó públicamente ser sexualmente activo o el caso del P. Eduardo en México acusado de pederastia. En ambos casos se juzgó el hecho y a la persona. No hay nada extraño en ello, ni nada de malo
  •        En la iglesia católica, desde tiempos bíblicos, existe la excomunión. Pablo fue uno de los primeros en aplicarla en 1 Corintios 5. Se juzgó y se actuó consecuentemente con ello. Un caso reciente es el del sacerdote brasileño de Bauru el cual sostenía que era buenas las relaciones entre los homosexuales.
  •        La “Rota Romana” que es el más alto tribunal eclesiástico en la Iglesia católica, existe “para juzgar” los diferentes casos(causas) que son de su competencia. Además, puede imponer castigos o medidas disciplinarias.
  •        El Papa Francisco cuando habló y denunció con dureza a la mafia italiana juzgó a quienes hacen eso y no hubo ningún problema. Ojo con esto para los que afirman que el Papa dice que no hay que juzgar a nadie. También juzgó y corrigió al primer ministro israelí Netanyahu que afirmó que Jesús hablaba en hebreo y el Papa lo corrigió diciendo: “en arameo”.
  •        Jesucristo mismo, que es el amor y misericordia por excelencia y es el fundador de la Iglesia católica también juzgó: A algunos escribas y fariseos en Mateo 15,3; A sus apóstoles los juzga, reprende y corrige en san Lucas 9,56; A Los vendedores en el templo les juzgó y expulsó Mc 11, 15_18

 

Así que eso de que en la iglesia católica no “juzgamos a nada ni a nadie” es 100% falso. Y como dice doña Florinda a don Ramón en la vecindad del chavo: “Y la próxima vez vaya a contarle chistes a su abuela”. Perdón, es que se me chispoteo.

 

Solamente los “relativistas” tienen miedo a proclamar un juicio moral pues para ellos todo y todos están bien. Son como el ‘camaleón’ que se adaptan a la moda de pensar. Aunque en realidad son ‘relativistas a medias’ pues si no piensas como ellos también te juzgan e incluso te llegan a condenar. A veces ellos quisieran resucitar la inquisición pero para dirigirla ellos mismos.

 

 

Resumiendo:

‘Juzgar’ es algo bíblico; de sentido común y es ordinario hacerlo en la iglesia catolica en todas sus diferentes instancias. Lo importante es hacerlo al estilo cristiano como ya lo hemos indicado: No condenando; no superficiales; basados en valores cristianos; haciéndolo con caridad; rechazando el pecado, pero no al pecador e invitando a todos a seguir a Jesucristo y el estilo de vida cristiano.

 

 

¡Condenar no, juzgar sí!

 

Gracias por visitarnos y te recomiendo leer los libros de Martin Zavala que es de donde fue tomada esta explicación acerca del juzgar”. Puedes obtenerlos llamando al (480) 598-4320 o en el sitio www.defiendetufe.com

Bendiciones.